Mi alumno confunde las letras










Mi alumno confunde las letras


En la educación primaria el proceso de lecto-escritura es una de las primeras cosas que las maestras buscan consolidar, esto es durante los dos primeros grados, y es a partir de aquí donde problemas que afectan este proceso comienzan a manifestar sus síntomas.

En este espacio abordamos la dislexia, un problema cada vez más común dentro del aula, “La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo tanto evolutivo y los síntomas cambian a medida que el niño crece. Así, ya es posible apreciar en la etapa preescolar pequeños detalles o signos que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico. Entre los 6 y los 12 años los síntomas son más evidentes, o al menos, más conocidos. A partir de los 12 años se hacen muy claras las alteraciones del aprendizaje”. (Duch: 20011, s/p)

Siendo la dislexia un trastorno viso-espacial que se manifiesta de forma específica en el campo pedagógico, es de vital importancia el estudio de los niveles adquiridos en las materias básicas. En este sentido, interesa conocer la madurez lectora y gráfica del niño, en comparación con su edad cronológica y desarrollo intelectual, el grado que se ha alcanzado en varias materias, y las anomalías que presenta. (Baroja: 2006, 115) La magnitud del problema deberá ser determinado por el especialista, dependiendo de cada caso y con el resultado de la aplicación de distintas pruebas.


¿Cuáles son los síntomas que deben alertar al educador?

El niño disléxico ha de presentar una serie de características que se verán reflejadas en su personalidad, forma de relacionarse y su trabajo escolar. Tales características pueden ser:

  • falta de atención
  • desinterés por el estudio
  • inadaptación personal.

La falta de interés se debe a su alto grado de fatigabilidad debido al esfuerzo intelectual que realizan para superar sus dificultades. Es por esto que el aprendizaje de la lectoescritura les resulta árido y no encuentran ninguna motivación que atraiga su atención.

El desinterés por el estudio es derivado de su bajo rendimiento escolar. Con frecuencia son marginados de la clase por su escaso rendimiento. En el último de los casos el niño disléxico al no orientarse bien en el espacio y el tiempo se encuentra sin puntos de apoyo, presentando en consecuencia inseguridad y falta de estabilidad en sus reacciones (Baroja: 2006, 85).

Un diagnóstico adecuado exige la valoración profesional del rendimiento en lectura y de las aptitudes relacionales del niño. He aquí un resumen de los pasos para el diagnóstico, propuesto por Kirk (1962) y por Rabinovitch (1959), entre otros:

  • Determinación del nivel funcional de la lectura. El nivel funcional de lectura se refleja en el tipo de material de lectura que el niño comprende con facilidad.
  • Determinación de la capacidad y del potencial de lectura. El potencial o la capacidad se reflejan en el rendimiento diferente en diversos ejercicios psicolinguísticos y de lectura que comprenden pruebas de capacidad mental general.
  • Determinación de la extensión de la incapacidad de la lectura. Existe una alteración significativa de lectura cuando el nivel funcional de lectura del niño es inferior en dos o más años a su potencial.
  • Determinación de las deficiencias específicas de la lectura. Se determinan mediante un análisis de la lectura funcional del alumno y de los resultados de las pruebas psicopedagógicas.
  • Discriminación de la disfunción neuropsicolinguística. Se refleja en el tipo y en la calidad de los resultados de las pruebas y en la valoración clínica de las conductas seleccionadas como la amplitud de atención, la organización corporal y la integración sensorial.
  • Discriminación de los factores asociados en las principales alteraciones de lectura que incluyen la falta de motivación, de interés o de refuerzos; la ansiedad o el miedo ante la lectura, la enseñanza inadecuada o la falta de oportunidades adecuadas para aprender a leer, así como un deterioro sensorial importante o una salud deficiente.
  • Determinación de las técnicas evolutivo-terapéuticas. Estas técnicas deben incluir la especificación de los principales objetivos de aprendizaje y de los ejercicios para mejorar la integración y la elaboración neuropsicológica de las habilidades perceptivo-lingüísticas. (Valett: 1992, 67)

Algunos otros síntomas pueden ser:
Cuando el pequeño no recuerda cómo se escribe determinada letra o número
-Distorsiona las formas en sus trazos
-Experimenta dificultades en la transición de letra de imprenta a cursiva
-Fragmenta determinadas letras o números
-La escritura parece una serie de garabatos prácticamente ilegibles
-Entremezcla mayúsculas y minúsculas
-Sentido de dirección confuso
-Escribe en “espejo” ciertas letras, números o palabras
-Al trazar ciertas letras o números procede de abajo hacia arriba
-En trazos elípticos o circulares procede en dirección inversa, es decir sigue el movimiento de las agujas del reloj
-La escritura tiende a saltar de abajo hacia arriba
-Distorsiona las formas simples
-No termina correctamente los ángulos
-Tiende a dibujar “orejas” cuando se encuentran o cambian de dirección las líneas
-Le resulta difícil producir dibujos simples
-Omite letras o sílabas de determinadas palabras
-Encima varias letras o palabras (por lo general al copiar)
-Agrega letras o unidades de sonido innecesarias en determinadas palabras
-Repite las mismas letras o sílabas al escribir una palabra
-Agrega unidades de sonido innecesarias en el lenguaje oral
-Repite determinadas sílabas en el juego o la conversación
Para que un niño sea disléxico, no es necesario que presente todos los síntomas que a lo largo de esta investigación se detallan, aunque tampoco lo es por observarse sólo alguno de ellos. Estas características han de servir de indicadores a padres y maestros a fin de alertarlos y detectar a tiempo el problema para su óptimo tratamiento.
La dislexia al igual que muchos de los problemas de lectoescritura se manifiesta a través de una serie de síntomas que involucran el lenguaje, lo cognitivo, lo auditivo y lo espacial, dependiendo de la evolución del problema, la dislexia se manifestará en una o varias de estas áreas, es aquí donde radica la importancia de conocer los síntomas para saber identificar el tipo de dislexia que se presenta.
Diversos autores han tratado de clasificarla también a partir de las diversas causas que la originan, veamos a continuación las áreas que involucra y algunas de las causas hasta ahora detectadas de su origen.
El tipo más común de dislexia es la visual. Se trata en esencia de “la inhabilidad para captar el significado de los símbolos del lenguaje impreso” (Jordán: 1991,13). La dislexia visual no está relacionada con la visión en sí. En realidad la mayoría de las personas que presentan dislexia visual obtienen resultados que están dentro de lo normal en los test de visión. La dislexia visual radica en la imposibilidad de interpretar con precisión lo que se ve. Los niños que sufren dislexia visual no sólo perciben invertidas las letras, sino también partes de algunas palabras, lo que causa una experiencia frustrante y desorganizada. Como consecuencia hacen lo que esté dentro de su alcance para evitar leer.
De los tres tipos de dislexia que han sido más observados en el aula, la visual es la más fácil de corregir. Por medio de ejercicios adecuados se puede aprender a identificar los símbolos gráficos. Los mayores enemigos de estos niños son las presiones exigiendo más trabajo y mayor rapidez. Teniendo en cuenta sus limitaciones pueden convertirse en estudiantes sobresalientes.
El tipo de dislexia más difícil de corregirse es el que radica en “una inhabilidad para percibir los sonidos separados (discontinuos) del lenguaje oral”. (Jordán: 1991,16) En su mayoría los disléxicos auditivos tienen una audición normal según los test audiométricos. El disléxico auditivo no distingue diferencias leves entre sonidos vocales o consonantes, y no asocia el sonido con el símbolo impreso. Es por eso que la dislexia auditiva es tan difícil de corregir.
Un disléxico auditivo encuentra similares impedimentos para repetir palabras que riman o pronunciar enunciados con exactitud. Otro aspecto observable es la tendencia a murmullos, susurros y movimiento de labios mientras se lee o escribe o trasposición de sílabas cuando se repiten (nimimo en lugar de mínimo). Por lo general, los disléxicos auditivos idean sus propios sistemas de memorización visual para resolver ejercicios y otras tareas análogas. El procedimiento de enseñanza más eficaz consiste en la formación de familias de palabras o pautas de deletreo.
La disgrafía es un tipo de dislexia que reside en la inhabilidad para coordinar los músculos de la mano y el brazo a efecto de escribir de manera legible. Muchos niños disléxicos brillantes han sido juzgados erróneamente, debido a que sus maestros no logran entender sus respuestas por escrito, pues por lo general ellos son los únicos que pueden comprender lo que escriben (Jordan:1991,18) La técnica de enseñanza más eficaz consiste en ayudar al estudiante disgráfico a lograr mayor legibilidad en vez de perfección, esto se logrará a través de ejercicios caligráficos donde la atención debe ponerse a que el grafema se logre en la cantidad de trazos por la que está compuesta.
Son escasas las ocasiones en las que el niño presenta una sola forma de dislexia. A la dislexia visual por lo general se aúna la dislexia auditiva, lo que contribuye a tornar más compleja la tarea del docente.
Se trata de la deficiencia en la lectura de origen congénito donde el principal problema puede no deberse a un daño cerebral, sino estar relacionado con anomalías en el desarrollo neurológico del niño que contribuyen al fracaso en la lectura.
Esta dislexia primaria puede ser genéticamente determinada. Esto quiere decir que si hay miembros en la familia diagnosticados como disléxicos, las posibilidades de un diagnóstico semejante aumentan en el niño. Los niños diagnosticados con Dislexia del Desarrollo (DDD) presentan dificultades en los procesos fonológicos, auditivos y visuales que contribuyen al acto de leer, pero no sólo eso, también manifiestan problemas en el procesamiento de sonidos no lingüísticos cuando estos cambian a gran velocidad (Galaburda: 2003 s/p), como la lectura de números, lo que implica que otro de los obstáculos a superar tendrá que ver con el área matemática y no sólo de lecto-escritura.
Se la considera como resultado de otros factores como, por ejemplo: el ambiente hogareño empobrecido, problemas emocionales o de influencias socioculturales y ambientales. Este enfoque se centra en el fracaso primario de la lectura (Duch: 2008,9). Debido a las causas que originan la dislexia secundaria, esta no tendrá una edad de detección específica, sino que podrá presentarse en el transcurso de la infancia, aún a inicios de la adolescencia y no precisamente en los primeros años de escolarización como es el caso de la dislexia primaria.

En las pestañas siguientes de este blog encontraras como tratar al niño disléxico y las pruebas y ejercicios a trabajar con él.










1 comentario:

  1. tengo 18 años y confundo las letras como las siguientes z y s, v y b, c y s y c y s y z te agradecería que me ayudaras

    ResponderEliminar